CAPÍTULO
5- Cher
-Dime - dijo sentándose a mi lado- ¿qué haces aquí?- Me miraba- ¿Lo sabe mamá?
Miré al
suelo y suspiré. Miré la mesa, que estaba en frente mía, vi la carpeta así que
la cogí y se la di. La puse encima de sus piernas y la miré.
-¿Qué
es esto?- -Preguntó cogiendo la carpeta y abriéndola. Yo no dije nada
simplemente esperé a que la leyera, después ya hablaría. Miraba los papeles con
ella, era exactamente todo lo que los médicos iban apuntando y más cosas con
nombres raros. Pero me cansé de leer a las diez líneas. Así que suspiré y me
acomodé en el sofá. Miraba a Ann, preocupada, no sabía como reaccionaría.
-¿Es
una broma?- Preguntó sin dejar de mirar la carpeta.
-No –dije
mirando el suelo.
-Quítate
la ropa- dijo seria y mirándome. Su mirada era rara porque era muy seria y
preocupada a la vez. Claro que lo decía para ver mi volumen, si estaba gorda o
flaca o tal vez por las cicatrices, o por un poco de todo, pero ese no era el
momento más adecuado.
-Ahora
no Ann, en otro momento Ann por favor. –Nos quedamos las dos calladas, sin
decir nada. –Por cierto, ¿con quién estás?- pregunté refiriéndome al chico que
estaba en su habitación.
-Quítate
la ropa- dijo levantándose pero yo no hice nada, simplemente me quedé quieta en
el sofá. -¡Quiero verte el cuerpo!- Dijo chillando. Me asustó, parecía
enfadada, y casi llorando. Eso me dolía. Lo hice, hice lo que me dijo y emecé a
quitarme la chaqueta que llevaba, después la camiseta. Vi la reacción de mi
hermana al verme las caderas, llenas de heridas y cortes. Sus manos se fueron a
la boca, y me abrazó, fuerte, muy fuerte. -¿Por qué lo has hecho?- Dijo separándose
de mi.
-No
sabes nada de cómo vivo- dije llorando.
-No no
lo se, pero se que aquí, delante de ti hay al menos una persona que te quiere y
creo que la que más, y esa soy YO- dijo ella también llorando y marcando la
palabra “yo”. –Quiero verte entera- Dijo seria, enfadada, triste, no se, era
muy raro.
Me
desabroché el el botón del pantalón y bajé la cremallera, me fui bajando los
pantalones hasta que estaban en el suelo, los dejé encima del sofá, junto a las
demás prendas.
-Dios
mío- dijo Ann, abrazándome fuerte muy fuerte- Ensero, no te das cuenta de lo
mucho que te quiero- Dijo al cabo de unos segundos, ya separada de mí.
-No, no
lo se. – Dije mirando al suelo, como siempre.
Oí la
puerta de la habitación de Ann, pensé que aquel chico, se iría y tal, pero no
tenía ganas de moverme, seguí allí, de pié, mirando el suelo.
-¿Volverás
algún día?- Oí esa voz. Creía que era mi imaginación, o tal vez un sueño. Esa voz ronca, y suave a la vez, tan sexy y
que tanto me había hecho sonreír, pero también llorar, así que me giré decidida
a ver que era él.
Me giré
para verlo, y efectivamente, en ese momento me enfadé, me enfadé con el mundo,
pero con la que más con mi hermana Ann. Aún no se porque pero mi ira iba aumentando
por segundos. Ese chico, era mi amor platónico.
-¿Pensabas
decirme algo?- dije enfadada y chillando, a la vez llorando. Lo miré a él, tenía
una cara bastante extraña, supongo que no se enteraba de nada. -¿Esto es lo
mucho que me quieres? Eh, ¿Qué te piensas pasar la noche follando con mi sueño?
Eh, pues ya estoy harta de todo, me voy de esta puta vida. –Dije chillando cada
vez más. Cualquiera que me viera pensaría que estaba poseída o algo así.
-¿Qué te
has hecho?- Preguntó aquel chico señalando mis heridas, cicatrices, cortes y de
más.
-Se ha
caído- Dijo mi hermana sin darle importancia.
-No
mientas Ann- Dije a mi hermana- ¿Ves esto? –le pregunté esta vez al chico,
señalando mi cuerpo- todo esto es por tu culpa- dije llorando, la ira me podía.
Me puse los pantalones, la camiseta y la chaqueta y me fui. Cerré de un
portazo, y empecé a bajar las escaleras, era tarde, debían ser las dos o las
tres de la madrugada. Bajé as escaleras sápido y salí de ese maldito edificio,
empecé a correr, en no se que dirección, no miraba nada, solo quería alejarme
de allí. Corrí, cada vez más rápido, estaba cansada y mi respiración se
aceleraba, pero no me importaba. No había nadie, absolutamente nadie. Corría,
no dejaba de hacerlo, la vista me fallaba de lágrimas qu tenía en los ojos, veía
luces, simplemente luces. Estaba mareada, pero eso me gustaba. Quería morirme
de una vez. Empecé a pensar en todo lo que pasó. Mi hermana estaba en la cama con Harry Edward Styles Cox, de repente al
pensar eso mi cuerpo se vino abajo. Caí.
**
Por
mala suerte abrí los ojos, me encontraba otra vez en ese maldito hospital. En
verdad tan maldito no era porque allí cocí a Franci la enfermera con quién me
llevé genial.
-Se ha
despertado- Oí una voz desconocida. Miré. Era una chica muy mona pero no la
conocía. Tenía el pelo liso y Largom. muy largo. Lo tenía negro pero llevaba
las mechas californianas en azul, y la verdad le quedaban muy bien. Sus ojos
eran verdes y preciosos. Al verla sonreí, no se porqué pero me causó buena
impresión.
-¿Quién
eres? – Dije mirándola ella sonrió.
-Como
me imagino, no te acuerdas de mi, bueno vi como te caíste y te traje aquí. –Dijo
algo preocupada- Me llamo Charlotte, pero llámame Cher.
-Soy
Elia, gracias- Dije abrazándola.
Acto
seguido entró ella a la habitación. Ella era Franci.
-¡Elia!-
sonreía más que siempre- ¡Qué alegría verte bien! ¡Te veo bien! Cuéntame que pasó.
-¿Porqué
estás tan feliz? –Pregunté algo extrañada.
-Pues
es que mi novio ha venido, ¿te conté que vive en UK? Pues está aquí. –Sonrió al
pensar en él. ¿Qué pasó?
-Mi
hermana se acostó con el chico al que más quiero en el mundo, bueno quería,
empecé a correr y caí. Solo recuerdo eso.
-Si, yo
la vi y la traje aquí, bueno, luego cogí su móvil y llamé a Ann ya que era la
ultima llamada. Dijo que vendrían. –Dijo ella Cher.
-Espera,
¿Quiénes?-Como viniera con Harry Styles no la volvía a hablar en la vida.
-No se-
Dijo Cher encogiéndose se hombros.
-Elia,
tienes visita- Dijo Franci.
-Pues
ahora lo sabré- dije.
Franci
se fue dejándome con Cher en la habitación y entró mi hermana, parecía
preocupada. Al ver a mi hermana Cher se fue a esperar fuera.
-¿Porqué
lo hiciste?- pregunté sin mirarla.
-Elia,
enserio, yo, lo siento, no quería hacerte daño.
-Ya
bueno, el daño a está hecho.
-Elia, ¿Qué
quieres que haga para que me perdones?
-No se,
acuéstate con los cinco ¿no?- La verdad estaba siendo un poco dura. – Lo siento…-Dije
arrepentida de lo que acababa de decir
-La que
lo siente soy yo, perdóname por favor.
-Acuéstate
con é todas las veces que quieras- dije sonriendo antes de darle un abrazo. Sentí
aquel abrazo.
-No,
Harry y yo, cuando te fuiste… bueno hemos quedado como amigos.
-Pero, ¿conoces
a los cinco?- pregunté.
-Si, tu
no tardarás mucho.
-De eso
nada, no los quiero ver. – Dije mintiéndome a mi misma.
-Vamos…
- nos quedamos calladas unos minutos.
-¿Qué
hora es?- pregunté
- Las
cuatro menos veinte. –Dijo mirando su móvil. –Yo tengo que irme, hoy me dan las
notas, y si apruebo me dan un erasmus.
-Ves-
la abracé fuerte. Ya se iba ¡Suerte! – se fue.
-Entró
Franci y Cher. –Chica tienes visita, ¿preparada?
-No…-
dije en broma.
Estaba con
Cher hablando, la verdad me caía muy bien. Me dijo que era muy amiga de Franci.
De repente oí voces, miré para ver quien era cuando me encontré con ese plural
que dijo Ann al hablar con Cher.
-Oh
Dios Mío- dije en un susurro.
-¿Cómo
estás?- Dijo él, al que yo ya había visto.
-Mal-
sonreí falsamente.- Por favor, iros. –Dije sin mirarlos. Sabía que si lo hacía
me aflojaría.
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