lunes, 20 de mayo de 2013

CAPÍTULO 5


CAPÍTULO 5- Cher

-Dime - dijo sentándose a mi lado- ¿qué haces aquí?- Me miraba- ¿Lo sabe mamá?
Miré al suelo y suspiré. Miré la mesa, que estaba en frente mía, vi la carpeta así que la cogí y se la di. La puse encima de sus piernas y la miré.
-¿Qué es esto?- -Preguntó cogiendo la carpeta y abriéndola. Yo no dije nada simplemente esperé a que la leyera, después ya hablaría. Miraba los papeles con ella, era exactamente todo lo que los médicos iban apuntando y más cosas con nombres raros. Pero me cansé de leer a las diez líneas. Así que suspiré y me acomodé en el sofá. Miraba a Ann, preocupada, no sabía como reaccionaría.
-¿Es una broma?- Preguntó sin dejar de mirar la carpeta.
-No –dije mirando el suelo.
-Quítate la ropa- dijo seria y mirándome. Su mirada era rara porque era muy seria y preocupada a la vez. Claro que lo decía para ver mi volumen, si estaba gorda o flaca o tal vez por las cicatrices, o por un poco de todo, pero ese no era el momento más adecuado.
-Ahora no Ann, en otro momento Ann por favor. –Nos quedamos las dos calladas, sin decir nada. –Por cierto, ¿con quién estás?- pregunté refiriéndome al chico que estaba en su habitación.
-Quítate la ropa- dijo levantándose pero yo no hice nada, simplemente me quedé quieta en el sofá. -¡Quiero verte el cuerpo!- Dijo chillando. Me asustó, parecía enfadada, y casi llorando. Eso me dolía. Lo hice, hice lo que me dijo y emecé a quitarme la chaqueta que llevaba, después la camiseta. Vi la reacción de mi hermana al verme las caderas, llenas de heridas y cortes. Sus manos se fueron a la boca, y me abrazó, fuerte, muy fuerte. -¿Por qué lo has hecho?- Dijo separándose de mi.
-No sabes nada de cómo vivo- dije llorando.
-No no lo se, pero se que aquí, delante de ti hay al menos una persona que te quiere y creo que la que más, y esa soy YO- dijo ella también llorando y marcando la palabra “yo”. –Quiero verte entera- Dijo seria, enfadada, triste, no se, era muy raro.
Me desabroché el el botón del pantalón y bajé la cremallera, me fui bajando los pantalones hasta que estaban en el suelo, los dejé encima del sofá, junto a las demás prendas.
-Dios mío- dijo Ann, abrazándome fuerte muy fuerte- Ensero, no te das cuenta de lo mucho que te quiero- Dijo al cabo de unos segundos, ya separada de mí.
-No, no lo se. – Dije mirando al suelo, como siempre.
Oí la puerta de la habitación de Ann, pensé que aquel chico, se iría y tal, pero no tenía ganas de moverme, seguí allí, de pié, mirando el suelo.
-¿Volverás algún día?- Oí esa voz. Creía que era mi imaginación, o tal vez un sueño.  Esa voz ronca, y suave a la vez, tan sexy y que tanto me había hecho sonreír, pero también llorar, así que me giré decidida a ver que era él.
Me giré para verlo, y efectivamente, en ese momento me enfadé, me enfadé con el mundo, pero con la que más con mi hermana Ann. Aún no se porque pero mi ira iba aumentando por segundos. Ese chico, era mi amor platónico.
-¿Pensabas decirme algo?- dije enfadada y chillando, a la vez llorando. Lo miré a él, tenía una cara bastante extraña, supongo que no se enteraba de nada. -¿Esto es lo mucho que me quieres? Eh, ¿Qué te piensas pasar la noche follando con mi sueño? Eh, pues ya estoy harta de todo, me voy de esta puta vida. –Dije chillando cada vez más. Cualquiera que me viera pensaría que estaba poseída o algo así.
-¿Qué te has hecho?- Preguntó aquel chico señalando mis heridas, cicatrices, cortes y de más.
-Se ha caído- Dijo mi hermana sin darle importancia.
-No mientas Ann- Dije a mi hermana- ¿Ves esto? –le pregunté esta vez al chico, señalando mi cuerpo- todo esto es por tu culpa- dije llorando, la ira me podía. Me puse los pantalones, la camiseta y la chaqueta y me fui. Cerré de un portazo, y empecé a bajar las escaleras, era tarde, debían ser las dos o las tres de la madrugada. Bajé as escaleras sápido y salí de ese maldito edificio, empecé a correr, en no se que dirección, no miraba nada, solo quería alejarme de allí. Corrí, cada vez más rápido, estaba cansada y mi respiración se aceleraba, pero no me importaba. No había nadie, absolutamente nadie. Corría, no dejaba de hacerlo, la vista me fallaba de lágrimas qu tenía en los ojos, veía luces, simplemente luces. Estaba mareada, pero eso me gustaba. Quería morirme de una vez. Empecé a pensar en todo lo que pasó. Mi hermana estaba en la cama  con Harry Edward Styles Cox, de repente al pensar eso mi cuerpo se vino abajo. Caí.

**
Por mala suerte abrí los ojos, me encontraba otra vez en ese maldito hospital. En verdad tan maldito no era porque allí cocí a Franci la enfermera con quién me llevé genial.
-Se ha despertado- Oí una voz desconocida. Miré. Era una chica muy mona pero no la conocía. Tenía el pelo liso y Largom. muy largo. Lo tenía negro pero llevaba las mechas californianas en azul, y la verdad le quedaban muy bien. Sus ojos eran verdes y preciosos. Al verla sonreí, no se porqué pero me causó buena impresión.
-¿Quién eres? – Dije mirándola ella sonrió.
-Como me imagino, no te acuerdas de mi, bueno vi como te caíste y te traje aquí. –Dijo algo preocupada- Me llamo Charlotte, pero llámame Cher.
-Soy Elia, gracias- Dije abrazándola.
Acto seguido entró ella a la habitación. Ella era Franci.
-¡Elia!- sonreía más que siempre- ¡Qué alegría verte bien! ¡Te veo bien! Cuéntame que pasó.
-¿Porqué estás tan feliz? –Pregunté algo extrañada.
-Pues es que mi novio ha venido, ¿te conté que vive en UK? Pues está aquí. –Sonrió al pensar en él. ¿Qué pasó?
-Mi hermana se acostó con el chico al que más quiero en el mundo, bueno quería, empecé a correr y caí. Solo recuerdo eso.
-Si, yo la vi y la traje aquí, bueno, luego cogí su móvil y llamé a Ann ya que era la ultima llamada. Dijo que vendrían. –Dijo ella Cher.
-Espera, ¿Quiénes?-Como viniera con Harry Styles no la volvía a hablar en la vida.
-No se- Dijo Cher encogiéndose se hombros.
-Elia, tienes visita- Dijo Franci.
-Pues ahora lo sabré- dije.
Franci se fue dejándome con Cher en la habitación y entró mi hermana, parecía preocupada. Al ver a mi hermana Cher se fue a esperar fuera.
-¿Porqué lo hiciste?- pregunté sin mirarla.
-Elia, enserio, yo, lo siento, no quería hacerte daño.
-Ya bueno, el daño a está hecho.
-Elia, ¿Qué quieres que haga para que me perdones?
-No se, acuéstate con los cinco ¿no?- La verdad estaba siendo un poco dura. – Lo siento…-Dije arrepentida de lo que acababa de decir
-La que lo siente soy yo, perdóname por favor.
-Acuéstate con é todas las veces que quieras- dije sonriendo antes de darle un abrazo. Sentí aquel abrazo.
-No, Harry y yo, cuando te fuiste… bueno hemos quedado como amigos.
-Pero, ¿conoces a los cinco?- pregunté.
-Si, tu no tardarás mucho.
-De eso nada, no los quiero ver. – Dije mintiéndome a mi misma.
-Vamos… - nos quedamos calladas unos minutos.
-¿Qué hora es?- pregunté
- Las cuatro menos veinte. –Dijo mirando su móvil. –Yo tengo que irme, hoy me dan las notas, y si apruebo me dan un erasmus.
-Ves- la abracé fuerte. Ya se iba ¡Suerte! – se fue.
-Entró Franci y Cher. –Chica tienes visita, ¿preparada?
-No…- dije en broma.
Estaba con Cher hablando, la verdad me caía muy bien. Me dijo que era muy amiga de Franci. De repente oí voces, miré para ver quien era cuando me encontré con ese plural que dijo Ann al hablar con Cher.
-Oh Dios Mío- dije en un susurro.
-¿Cómo estás?- Dijo él, al que yo ya había visto.
-Mal- sonreí falsamente.- Por favor, iros. –Dije sin mirarlos. Sabía que si lo hacía me aflojaría. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario