CAPÍTULO 1 - ESTA SOY YO
-¡Despierta!-
Dijo mi madre entrando a la habitación y abriendo la ventana para que así la
luz me diera en toda la cara. Sí, así es, que la luz del pleno sol te de en la
cara es lo mejor para despertarte y sin olvidarse de los gritos de una mujer.
- Ya
voy- Dije cogiendo la manta para después taparme la cara con esta.
- Ya
voy no- siguió mi madre chillando por la habitación- ambas sabemos que te volverás
a quedar dormida así que haz el favor de ir a la ducha corriendo-dijo más
enfadada de lo normal. Acto seguida cogió la manta y me destapó, cerré los ojos
y me incorporé en la cama. Empezó a sonar mi despertador.
-Ves
mamá- señalé al móvil que aún sonaba- sé despertarme sola- dije de mal humor.
Me levanté y me fui a la ducha dejando a mi madre en mi cuarto sola.
Una vez
en el baño encendí el grifo y despacio empecé a sentir esas pequeñas gotas
cayendo sobre mi cuerpo. Era la manera más eficaz de hacer que mi cuerpo se
despertara. Después de una ducha de lo más rápida ya que si no llegaría tarde
al instituto, salí de la ducha. Me vestí con unos vaqueros y una camiseta
naranja ancha y una chaqueta de lana ancha y de colorines. La verdad es que
siempre me visto con prendas anchas porque me veo gorda. Pero prefiero no
pensar en eso, aunque lo esté pensando todo el rato. Me puse las gafas y me dirigí
a la cocina. Me preparé unos cereales y me los comí, despacio como siempre. Al
terminar me dirigí al baño lo más rápido posible y vomité. No era raro, de
hecho era lo más normal del mundo. Me lavé los dientes y me peiné, como siempre
me dejé el pelo suelto cogí la maleta, el móvil y me dirigí a la puerta.
-¡Adiós!-
Dijo mi madre al oír que abría la puerta
-Adiós.
– Dije seca ya que ir al instituto no me alegraba mucho. Conecté los cascos al
móvil para así escuchar música mientras caminaba, que el camino no es que fuera
muy corto, unos veinte minutos más o menos. Sonaba kiss You de One Direction.
Sí, soy una de esas “enfermas mentales” según mis “amigas”. One Direction, son
mi vida, y no lo digo porque me gusten mucho, lo digo porque si no fuera por
ellos yo ya no estaría aquí. La verdad es que mi vida no es que sea la mejor,
tampoco es la peor pero la odio. Os resumiré un poco lo que es.
¿Amigas?
Pocas. En el instituto se meten, mejor dicho metían conmigo por varias cosas, y
no quiero aceptarlo pero es así, sufría bullying. ¿Mis amigas? Las únicas
personas que me entienden o lo han hecho alguna vez viven muy lejos de mí.
Diríamos que tendría que coger un barco o un avión para verlas. Y claro mi
madre no me dejaría por nada del mundo. ¿Mi madre? Otra de las que me arruina
la vida. Es mi madre y lo se la admiro por traerme al mundo pero más de cinco
veces he preferido estar muerta, no haber nacido. Creo que ella nunca ha pasado
por lo que he pasado yo, y bueno tampoco sabe por lo que he pasado. Pero es una persona que no quiere
saber nada de mí, me trata como si fuera una desconocida, nunca en la vida me
ha llamado hija, siempre me llama niña y eso me duele, no sabes cuanto. ¿Mis
ídolos? Viven en la otra punta del planeta pero se que son mi vida y nunca
dejaré de soñar en ellos. Nunca dejaré de perseguir mis sueños. El año pasado
mi mejor amigo murió, y bueno… no fue muy agradable. La vida era como un él y
yo y nadie más. Solos nos bastábamos pero yo no creía que iba a pasar algo así.
Pero un día él y yo volvíamos a casa, cada miércoles venía a mi casa a comer de
manera que él iba con su skate, yo como siempre andando, me encantaba ir en skate pero para ir al instituto periferia
ir andando. Me llamó mi hermana de manera que me entretuve un rato pero de
repente oí una frenada y bueno, lo atropellaron. ¿Saben? No hay día que no
piense en ese día. Y bueno creo que es por esta razón por la que estoy sola. …
Soy bulímica, cosa que no sabe nadie, cosa que complica las cosas, porque poca gente
lo ha sabido. Se lo he dicho a mi mejor amiga, Samm, ella vive en Valencia pero
es la única persona que sabe toda mi vida. Todas mis verdades. Siento no
haberme presentado antes, soy Elia, y tenía 15 años. Vivía en Palma de
Mallorca, España.
Iba
caminando a paso rápido, al ritmo de Yiss You, pasaron unas cuatro canciones y
ya iba llegando a la zona peligrosa eso me daba miedo. Pero ese día al
contrario de todos los demás nadie vino y me dijo nada, nadie me tocó ni un
pelo, nadie me miró mal. Al llegar al instituto, apagué la música y metí el
móvil en el bolsillo. Las clases pasaron lentas como todos los días, pero ese
día 15 de Mayo de 2013 fui indiferente para todos. Llegué a casa y me senté a
comer dónde mi madre y mi padre me
esperaban sentados.
-¡Hola!-dojo
mi madre al oírme entrar en casa.
-Hola-contesté
cansada al tiempo que dejaba la mochila en el suelo del recibidor de casa. Acto
seguido me senté en la mesa.
La verdad es que odio la comida, no puedo más,
la odio y cada día al menos tres veces al día tego que comer.
-No
tengo hambre mamá- Dije mientras miraba el plato de spaghetti y los movía con
el tenedor.
-
Tienes que comer-dijo ella haciéndose la “mamá buena”.
- Pero
no tengo hambre, ¿no lo entiendes? Dije esta vez mirándola
- Ya
esta bien-Habló mi padre levantándose de la silla- ¡Nunca tienes hambre!- Se le
veía enfadado. –No nos gastamos el dinero para hacer comida y luego tirarla,
tienes que pensar en nosotros. Trabajamos para ganar dinero para hacer la
comida, nos pasamos el día trabajando para una niña que ni come. – Dijo él
enfadado. Como odiaba esto, siempre pensando en él en el dinero. Les sobraba el dinero. Soy una
chica que siempre está en casa y nunca quiero comprarme nada. Como mucho una
camisa al invierno, que no es que sean muy caras.
- Pero
papa, no tengo hambre- me limité a decir sin mirarlo
- Come-
dijo serio y sentándose.
-Pero…-
empecé a decir
- ¡Que
comas!- Chillo interrumpiéndome. La verdad no soportaba esto más. Comí y cuando
terminé de recoger la mesa me fui al baño vomité y me encerré en mi cuarto.
Cogí el móvil, necesitaba hablar con mi mejor amiga, con Samm, ella siempre me
ayudaba y hablar con ella me hacía sentir mejor.
Conversación
Whats App*
Yo:
Tutututu
Samm:
Yoyoyo. ¿Como estás?
Yo:
Pues bien, ¿y tu?
Samm:
Pues deprimida.
Yo: ¿Los
chicos?
Samm: Si.
Es que me duele que vengan aquí nuestros ídolos y no pueda verlos. No sabes lo
que daría por ellos.
Yo: Yo también
lo daría todo. – Miré la hora y vi que eran ya las cuatro y media así que tenía
que irme a la academia.- Después hablamos voy a lo de inglés.
Samm:
Vale, te quiero enana.
Yo: Y
yo peque- Lo de enana tenía gracia porque en realidad yo tenía un año más que
ella.
Cogí la
carpeta los libros de inglés, el estuche y el cuaderno y me fui.
-
Me voy a la academia – dije mientras abría la puerta.
-Adiós – Habló mi padre.
Salí de casa y me metí en la academia.
La academia era un sitio que estaba al lado de mi casa,
era un sitio donde unos cinco chicos venían y yo les daba clases de inglés. Así
ganaba dinero para poder irme a Londres. Eran dos chicas Paula y Julia y tres chicos
Víctor, Luís y Tomeu. Al terminar cerré a puerta y fuera me encontré a la gente
de mi instituto. Dios mío solo rezaba para que no pasara nada, pero no sirvió
de mucho. Cerré la puerta sigilosamente para que no me vieran.
-
Eh Elia- Dijo uno por lo que yo me giré. – ¿Que haces?
-
Nada…- dije dudosamente así que seguí mi camino, pero me seguían.
-
¿Sabes que?- Dijo Sally, de ella nunca venía nada bueno. – Hoy hace dos
años que tu amiguito murió. – Dicho esto empecé a llorar, intentaba que no me
vieran pero tampoco sirvió. – Vamos, ¿aún lloras por él? Que tontería.
-
¿Que qué tontería?- dije sin dejar que terminara eso me enfureció, por eso
le hablé con ese tono de voz.
-
Vamos, ahora está si ti, así que estará mejor, ¡gorda!- Empezó a hablar
Allison.
No pude aguantar más y corrí hacia mi casa me metí y
corrí hacia mi cuarto, me puse a llorar tumbada en la cama. No paraba de
hacerme preguntas tipo “¿De verdad estará mejor sin mi?” o “¿Y si lo hizo para
deshacerse de mi?”. Cada vez era peor. Me fui al baño y me metí los dedos en la
boca, como cada vez que comía solo que esta vez no comí. Empecé a vomitar me
sentía mal mareada, cada vez era peor así que decidí parar. Cogí la cuchilla y
la acerqué a mis muñecas. Veía como la sangre caía poco a poco pero yo no sentía
dolor, al menos no era ni la mitad del dolor que tenía yo en el cuerpo. Solté
la cuchilla al oír los pasos de mi madre, se reconocía fácilmente. Volví a
meterme los dedos en la boca y vomitar cada vez más. No se ni que vomitaba
porque no tenía nada ahí dentro. Me sentía mal, mareada, me dolía todo. Creía
que iba a morir y eso en ese momento, me gustaba. De pronto los ojos se me
cerraron y caí golpeando con la puerta. Como mi madre estaba cerca vino.
-
Niña ¿estás bien? – dijo desde el otro lado de la puerta. Como vio que no
contestaba abrió la puerta y me vio allí sin capacidad de moverme ni un pelo.
Pero oía todo lo que pasaba, hasta podía verlo, aunque tuviera los ojos
cerrados.
Me llevaron al hospital en ambulancia, donde desperté.
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